Recientemente he sido invitada a participar como Jurado en la Segunda Edición del Concurso de Relato Breve del Colegio de Psicología de Bizkaia (COP). Todo un placer.

El Colegio de Psicología de Bizkaia impulsa, dentro de sus actividades, iniciativas de carácter cultural, dentro de las que se encuentra una convocatoria de relatos breves que este año convocaba su segunda edición.

En el Jurado conformado para la valoración de las historias participantes, he tenido la inmensa suerte de compartir este reto con Alfredo Fernández, Decano del Colegio, Virginia Diego de Somonte, Responsable de la Comisión de Cultura del Colegio e Ibón Martín, escritor consolidado y profesional, autor de títulos como El valle sin nombre, El faro del silencio, La fábrica de las sombras y su más reciente éxito El último akelarre. Ha sido un verdadero placer compartir reflexiones y amor a las letras con todos ellos. Un verdadero lujo. Además todas las personas participantes recibieron un ejemplar de la última novela de Ibón y de mi propia novela Nadie lo hará por ti.

En esta ocasión, las bases del concurso establecían que la temática debía girar en torno a “La Psicología y el Humor” y han participado un total de once relatos. Como Virginia se encargó de subrayar a lo largo del acto de entrega de premios, en el Jurado hemos tenido grandes dificultades para seleccionar los relatos ganadores y nos hemos visto gratamente sorprendidos por la alta calidad de todos ellos. Tanto es así, que finalmente el Colegio ha modificado ligeramente los criterios establecidos para poder otorgar de manera excepcional, dos segundos premios. Os cuento a continuación quienes fueron los ganadores:

  • Javier Martínez con Vía Lactea fue el primer premio y nos hizo recordar Los renglones torcidos de Dios y Alguien voló sobre el nido del cuco, haciendo una crítica descarnada pero fina y humana sobre los tratamientos psiquiátricos.
  • Raquel Mateo con Un capellán guapo, guapo fue quizá el relato más literario y dibujó con gran ternura la importancia de mantener la ilusión, especialmente en el final de nuestra vida.
  • Jon Fernández, quien compartió segundo premio con Raquel, nos ofreció con Prioridades un relato sensible y cargado de ironía que desembocó en un final totalmente imprevisible.

Además de la gratificación de premiar a los ganadores y la pena de no poder hacerlo con todos/as, resalto, sin duda, la oportunidad de compartir con participantes y jurado reflexiones sobre la escritura, sobre su carácter terapéutico y empoderador y, en el caso, de Ibón Martín, sus aprendizajes y experiencias como escritor profesional y consagrado, que ha ganado mi admiración, no solo por su talento literario, sino por su cercanía y amabilidad.

Os animo a probar la experiencia de crear otras vidas, de vivirlas parcialmente en las nuestras, de jugar a tener en nuestras manos el poder de decidir los avatares del destino y a compartir lo más profundo de vuestra esencia a través de la literatura. ¡Espero que en ese camino nos veamos pronto!

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