Hoy, 9 de mayo de 2016, Bilbao Metropoli-30 cumple 25 años.

Tal que un día como hoy, un grupo de personas atestiguaron con su firma su convicción en la necesidad de trabajar de forma compartida para conseguir un futuro mejor para Bilbao y su metrópoli.

Desde aquel día, ese ha sido uno de los leit motiv de la Asociación: fomentar la colaboración público-privada en iniciativas y proyectos a largo plazo, que redunden en un entorno próspero y justo, en el que los avances y beneficios lleguen a toda la ciudadanía.

En lo que a mí respecta, es casi también mi cumpleaños en la organización. Bilbao Metropoli-30 fue fundada en mayo de 1991 y yo comencé a trabajar en la Asociación en febrero de 1992, momento en el que los socios fundadores decidieron dotar a la entidad de un mínimo de infraestructura y recursos para que pudiera desarrollar los fines previstos.

A pesar de que últimamente no goza de buena prensa en algunos sectores contar con un perfil laboral tan estable como el mío, mi inquietud por seguir formándome y aprendiendo me ha permitido crecer y evolucionar en las tareas y responsabilidades dentro de la Asociación. Crecimiento personal que sería imposible de entender, en mi caso, sin la libertad y confianza que Alfonso ha depositado en mí. Eskerrik asko Alfonso!

En todo caso, han pasado casi 25 años… ¡Ufff! Cuando miro hacia atrás, veo todas las cosas que me han sucedido en la vida durante todo este tiempo y también, todos los acontecimientos que han ocurrido en la vida de esta Asociación. Y es que Bilbao Metropoli-30 es, como todos los equipos, un organismo vivo. En este largo periplo, he tenido la oportunidad de sentir cómo ha pasado de su tierna infancia, a una ilusionante juventud, para llegar a la presente madurez…

Me viene a la cabeza una tarde entera ensobrando invitaciones mano a mano con Alfonso, la comida de equipo en Galerías Urquijo, Elena y sus cuadernillos, el logro de la candidatura del ESI (European Software Institute), los horarios interminables de Javier, el 40 cumpleaños de Alfonso, la risa contagiosa de Iñigo, la Asamblea en Euskalduna Jauregia para presentar la Reflexión Estratégica, las reuniones vespertinas de Reflexión Estratégica en los pueblos de la metrópoli con Saioa, los viajes por el mundo y el jet-lag, la exposición itinerante, la reciente presencia más activa del Presidente, el XX Aniversario,…

Pero en el plano personal, también nos han sucedido bodas o emparejamientos, rupturas, nacimientos (el primero fue Iñigo, el primogénito de Ana) y, lógicamente, también muertes. En todos esos años, los hemos vivido juntos/as. Acompañándonos.

En primer lugar y de manera muy especial, tengo en mi corazón a Elena, Ana, Saioa, Iranzu, Ainhoa, Amaia y Carlos. Mis compañeros/as y amigos/as al mismo tiempo, y que conforman la actual plantilla de BM-30, la primera línea del frente de nuestra organización. Con ellos comparto cada día penas y alegrías, problemas y retos, miedos y esperanzas. Ellas/os hacen cada día que yo pueda hacer mi trabajo protegida y acompañada. Siempre dispuestos ayudarme. Siempre ahí. Eskerrik asko, lagunok!

equipo-bilbao-metropoli30

Igualmente guardo un lugar muy especial para quienes fueron también compañeros/as y amigos/as en algún otro momento pretérito y para quienes de manera puntual fueron acogidos profesionalmente por la Asociación. Con gran cariño menciono a Javier, Iñigo, Leticia y Arantza, que fueron parte de los inicios de la Asociación y con ellos recuerdo esfuerzos titánicos y dosis equivalentes de alegría e ilusión.

bilbaometropoli

Recuerdo también a nuestro Vicepresidente, José María Zalbidea, quien se despidió una tarde de lunes diciendo “hasta mañana” y al que nunca más pudimos volver a ver. Aquella fue la primera vez que la muerte me sorprendía de manera cercana y absurda. Fue, sin duda, mi primera crisis existencial y el principio, seguramente, de mi madurez vital.

Finalmente, me gustaría recordar hoy, a todas las personas que han trabajado durante estos años con Bilbao Metropoli-30 y, concretamente, conmigo. Sólo he encontrado personas dispuestas a acudir a nuestra llamada, a aportar desinteresadamente, a mantener su esperanza en que hay otras formas mejores de hacer las cosas y a confiar con ilusión inquebrantable en que el futuro puede construirse y debemos construirlo, más humano, más digno, más solidario y más justo.

Sin duda, gracias a esas personas generosas, el Bilbao Metropolitano es hoy lo que es. Sólo guardo palabras de agradecimiento. Sirvan para ellas estas líneas como homenaje a sus aportaciones, a su esfuerzo, a su humanidad y a su sonrisa.

Mila esker bihotz-bihotzez!!!!

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Eskerrik asko! ¡Gracias por la visita!

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