Recientemente he tenido la oportunidad de ver dos películas que, aunque con argumentos y perspectivas muy distintas, muestran un elemento en común: retratan la historia de sendas mujeres que tuvieron en su vida una meta, un propósito, un deseo,… y decidieron perseguirlo.

Me refiero a “El Becario” y “Ricki and the Flash” y, antes de continuar, confieso que el cine americano no es precisamente mi preferido. Sin embargo, estas dos películas me han hecho reflexionar sobre la crítica social que subyace hacia este tipo de comportamientos y cómo la perspectiva de género, todavía hoy en día, aún los penaliza más.

La primera de estas películas narra los retos de una mujer que crea su propia empresa de venta de ropa on-line, al tiempo que literalmente exhausta, trata de dar respuesta a sus responsabilidades como pareja y madre de una niña pequeña.

En el caso de “Ricki”, la protagonista es una mujer madura que decidió romper un matrimonio de dudosa felicidad (no queda claro, a mi modo de ver) y dejar a sus tres hijos, por perseguir su sueño de ser una rockera.

No es mi intención que estas líneas sirvan para juzgar las motivaciones de ambos personajes. Lamentablemente, esto es lo que socialmente solemos hacer con las iniciativas del prójimo.

Por supuesto tengo mi criterio pero lo que me gustaría subrayar es que, inevitablemente y de manera inconsciente, cuando nos presentan estas y otras historias, es muy fácil dejarse llevar por el juicio de lo ético o pernicioso que nos puede parecer determinado comportamiento. Y lo hacemos, sin ningún intento por comprender las razones que han podido llevar a esas personas a obrar de una manera determinada.

En Psicología, suele utilizarse una metáfora para clarificar la diferencia entre el comportamiento y la conducta. El comportamiento sería el equivalente a un átomo, mientras que la conducta podría equipararse con una molécula. Analizar un comportamiento aislado, no tiene ningún sentido, desde un punto de vista psicológico. Para poder comprender, diagnosticar y actuar, es necesario considerar además del comportamiento observable, qué es lo que le antecede y qué es lo que le sigue. En estas películas, digamos que se presentan los comportamientos de las protagonistas y las consecuencias que los mismos han tenido en ellas mismas y en su entorno, pero nos faltan los antecedentes. Así que, en ese sentido, no voy a enjuiciar, calificar, ni etiquetar lo que hicieron.

Lo que realmente me gustaría subrayar en este post son las dificultades que social y culturalmente imponemos para que las personas persigan sus sueños y, de manera especial, si se trata de mujeres.

Podría decirse que el hecho de visualizar y sentir la energía positiva y la pasión que desprenden las personas que están totalmente alineadas con lo que son y con lo que quieren, nos recordaran los gaps o frustraciones de quienes no lo han probado. Es algo así como lo del perro del hortelano…

Pero, si quién ha decidido perseguir su sueño y dejar de someterse a las convenciones sociales sobre lo que su rol de mujer, esposa y madre le exigen, es una mujer, la presión social se multiplica.

En la película de “Ricki and the flash”, hay un momento en que la protagonista, Meryl Streep, hastiada en un escenario, declara literalmente, entre canción y canción: “Lo increíble de Mick Jagger es que tiene 7 hijos con 4 tías distintas. A que es increíble, ¿eh? Es un tío ocupado. Claro que él no los ha criado. Es una estrella del rock. Y lo más importante: no es la madre. Papa puede hacer lo que quiera. Puede enrollarse con quien le dé la gana, vivir al límite, engancharse a las drogas… ¿Qué más da? Alguno sufrirá, pero mientras saque canciones cojonudas, ¿verdad? Vuestros hijos os respetarán y os querrán porque sois hombres. Pero si eres una mujer, ¡pobre de ti! como dejes de ir a un concierto de la escuela, o a una boda, o de hacer de Ratoncito Pérez… sólo una vez…”

En el caso de Anne Hathaway, protagonista de “El becario”, está dispuesta a delegar la dirección de la empresa que, literalmente ha parido, para poder recuperar el rol de pareja y madre que cree estar abandonando, aunque la historia se encarga de mostrar una preocupación constante por llegar a todo, aunque haya que sacrificar el sueño, la alimentación y la salud.

El-becario-filmaffinity

Fuente: www.filmaffinity.com

Propongo, para finalizar esta reflexión, dos cuestiones:

  1. Que nos hagamos conscientes de la falta de respeto que demostramos cuando nos permitimos evaluar y criticar la forma de vida que escogen otras personas, cuando de ello no se deriva ningún tipo de perjuicio hacia nosotros/as.
  2. Que nos permitamos ser nosotros/as mismos/as y perseguir nuestros sueños. Estamos tan preocupados/as por cumplir las expectativas que nos hemos auto-impuesto y tenemos tanto miedo a que dejen de querernos, que la parálisis es atroz.

Permíteme finalizar, con una frase que el compañero de Ricki le regala, cuando ella se hace consciente de que sus hijos la desprecian por sentirse abandonados:

“Ya está. Crees que porque la cagaste una vez, ya no tienes otra oportunidad. No importa que tus hijos te quieran o no. Eso no importa. Lo que importa es que tú los quieres. Por eso estás en la Tierra. Por eso eres su madre.”

¿Te atreves?

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